Cada día son más y más altas las voces que hablan a favor de un estilo de vida saludable como única estrategia viable para prevenir la epidemia del siglo XXI: las enfermedades no trasmisibles (ENT).

Cuando hablamos de ENT nos referimos al Alzheimer, patologías metabólicas, musculo-esqueléticas, mentales, neurológicas, y no solo a los 4 grandes grupos responsables de la muerte de 9 de cada 10 europeos: cáncer, patologías cardiovasculares, enfermedades respiratorias y diabetes. Enfermedades que hasta hace poco afectaban sólo a personas mayores y hoy son ya, en muchos casos, una triste realidad entre nuestros jóvenes.

El denominador común de estas 4 enfermedades es el estilo de vida definido por 4 malos hábitos: alimentación insana, sedentarismo, tabaquismo y consumo de alcohol. El lado esperanzador de esta cara dramática es que al menos el 70% de las enfermedades cardiovasculares, el 40 % de los cánceres y el 40% de los casos de alzhéimer se pueden prevenir cambiando malos hábitos de vida por aquellos que la ciencia ha demostrado, de forma inequívoca, que favorecen la salud y entre los que destaca principalmente una alimentación adecuada.

Pero no solamente la ausencia de enfermedad es salud. Salud es, tal y como la define la OMS, un estado completo de bienestar físico, mental y social. Es la capacidad de desarrollar el propio potencial personal y responder de forma positiva a los retos del momento que a uno le toca vivir.

Es por tanto una responsabilidad individual que paradójicamente no siempre es fácil de asumir

La mayoría de las personas siente que adoptar un estilo de vida saludable es un gran reto, y verdaderamente lo es, porque la humanidad no se había enfrentado hasta ahora a una sociedad tan compleja, con tan fácil acceso a alimentos malsanos y baratos, con largas jornadas laborales que se traducen en poco tiempo para la actividad física y altos niveles de estrés, entre otras cosas. Además, el exceso de información confusa y sin base científica hace difícil mantener una alimentación saludable y favorece la aparición de los factores de riesgo asociados: sobrepeso, hipertensión, colesterol y diabetes. Datos recientes afirman que una de cada 3 personas se alimenta de manera que compromete su salud a corto plazo, 4 de cada 10 personas son sedentarias y más de la mitad de la población española padece exceso de peso y sus graves consecuencias.

No hay un estilo de vida único, óptimo e ideal para todas las personas, ni se mantiene igual en las distintas etapas y situaciones de la vida. En todo caso, una buena forma de empezar el camino del cambio es apostar por el pilar fundamental de la salud: la alimentación. Si sientes que ha llegado el momento de cambiar tus hábitos, de poner fin al sobrepeso y de embarcarte en un viaje hacia un ser nuevo y más saludable, nosotros te acompañamos.

Cuídate. ¡Depende de ti!

Emilia Gómez PardoEmilia Gómez Pardo
Experta en Nutrición y Salud. Alimentación PRO

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